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lunes, 9 de abril de 2018

Los robots de mi cocina




Estos días estoy especialmente nostálgica. A mi me entra la nostalgia en primavera, no en otoño como a la mayoría de la gente. No se si es por ver el renacer de la naturaleza o porqué, pero cuando llega abril siempre echo la vista atrás. Y estos días pensaba en la cantidad de dinero que he gastado en cosas para la cocina que han acabado en la basura, regaladas o vendidas de segunda mano porque no eran como yo pensaba…como la máquina para hacer pasta, que la compré cuando empecé a interesarme por la cocina e, ilusa de mi, pensaba que hacer pasta casera sería coser y cantar. Pues no. Así que del cabreo que me pillé fue directa a la basura, ¡quién la pillara ahora!

Los años me han dado más serenidad a la hora de hacer compras. Ahora me lo pienso muchísimo y miro y analizo con detenimiento todas las opciones que hay en el mercado. Así que desde que decido comprar algo hasta que lo tengo en casa pueden pasar meses.

Miro las webs dedicadas al producto que quiero comprar y después consulto a las especializadas que se dedican a hacer comparativas entre los productos. Se agradece que existan este tipo de webs, como Mi Robot Cocina-España, porque aligeran el trabajo de las maniáticas como yo.

Ya os podéis imagina en que ando enfrascada ahora: en el robot de cocina ideal. Cuando era pequeña, si pensaba en un robot de cocina me imaginaba a R2D2 friendo huevos, jajaja, pero si recurrimos a la definición de la Wikipedia ya vemos que lo que tenía en mi imaginación no tiene nada que ver con la realidad, ¿o sí?. Un robot de cocina es un electrodoméstico que se utiliza para realizar diversas tareas repetitivas en el proceso de preparación de la comida. Existen muchos tipos y modelos de estos electrodomésticos, con diferentes funciones, que cocinan, que no cocinan, que pican, que trituran, que muelen, que amasan, que rallan, que baten…incluso que hacen cosas que no sabemos para qué sirven y que no utilizaremos jamás.

El origen de los robots de cocina se encuentra en la hostelería, lógicamente. Inicialmente servían para preparar los alimentos, pues era una de las tareas a las que se dedicaba más tiempo (y aquí es donde yo confieso que me entretiene muchísimo picar verduras, así que siempre lo hago a mano. Claro que, si tuviese que cocinar para 50 personas posiblemente no diría lo mismo, jajajaja).

En 1972 fue cuando los robots de cocina se introdujeron en las casas. Se llamaba Magimix. A EE. UU. llegó en 1973 bajo el nombre de Cuisinart:



Ambas compañías siguen fabricando en la actualidad robots de cocina que, a buen seguro, poco tienen que ver con los primeros que aparecieron en el mercado.

El primero de estos procesadores de alimentos que recuerdo es la picadora Moulinex, que estoy segurísima de que estaba en la mayoría de los hogares españoles en los años 70-80. Cuando me independicé por mis manos pasaron una olla eléctrica a presión programable, un procesador de alimentos que cocinaba, una batidora de vaso que procesaba los alimentos, varias batidoras-picadoras y alguno más que seguro que me olvido.

Y entre todos los modelos que existen en el mercado, ¿sabéis que echo yo más de menos? Uno que se limpie fácilmente y si se pueden meter al lavavajillas todas las piezas, mejor que mejor.

Y, puestos a pedir, que sea de acero inoxidable, porque tengo malas experiencias de plásticos poco resistentes cuando llevan mucho uso.

Y tú, ¿has encontrado el robot de cocina de tus sueños? Si es así, cuéntame, soy todo ojos.

sábado, 12 de agosto de 2017

Batidora Mysmüd, deliciosos smoothies saludables


Me gusta muchísimo la fruta de verano, tan jugosa, tan dulce, tan sabrosa, tan variada...Es mi merienda en los días de piscina, un montón de fruta troceada y ¡a picotear!.

No soy muy amiga de los batidos ni los zumos, pero debo reconocer que en los días de calor muy intenso, donde ni siquiera apetece comer, son un recurso muy bueno para tomar algo rico y fresco. El gazpacho forma parte de mi fondo de nevera veraniego, como los batidos. En esta temporada estival siempre están presentes en mi nevera.

Para preparar un batido no necesitamos más que una batidora potente. Excepto si no soportas los grumos, como yo. En ese caso es mucho mejor optar por una batidora de vaso.

Con esta batidora podemos trocear alimentos, hacer helados, purés, sopas, batidos y preparar harina de frutos secos.

Y aquí está la receta de mi batido favorito de este verano:


INGREDIENTES:

Higos: dos.
Mango: uno.
Yogur natural: 125 gramos.
Jengibre fresco: una pizca.
Leche entera: 200 mililitros.
Canela en polvo: al gusto.


ELABORACIÓN:

Lavamos los higos, los secamos, lo abrimos y retiramos el pedúnculo. Pelamos el mango.

Colocamos en el vaso los higos, el mango cortado en cuartos y el jengibre. Trituramos todo.

Añadimos el yogur, la leche y la canela y batimos.

Lo metemos un rato en la nevera y esperamos a que esté frío para tomarlo.





miércoles, 2 de agosto de 2017

Panificadora, ¿necesaria o prescindible?


Hace años hubo un auténtico boom con las panificadoras. De repente, por Internet, empezaron a aflorar foros y blogs dedicadas a ellas. Había una auténtica ansia por conseguir la famosa panificadora de Lidl. Yo también caí, claro. Y como la paciencia no es una de mis virtudes y nunca llegaba a tiempo para comprar la de Lidl me compré una de Moulinex. Aquella máquina echaba humo en mi casa; nunca preparé otra cosa que no fuese pan pero la gente hacía auténticas maravillas con ella.

Cuando se me rompió, como tampoco quería esperar, me compré otra de Carrefour. A esa no le di tanto uso porque pronto descubrí las bondades de hacer el pan en mano, así que terminé regalándola. Y, años después, siento que necesito una en mi vida. Ahora mismo no tengo tiempo para hacer el pan a mano, hace meses que no horneo nada.

Mucha gente se pregunta si es necesario tener una panificadora. Hasta ahora mi respuesta ha sido un tajante "no" pero en estos momentos ya lo digo con la boca pequeña. Como todas las cosas de la vida, en el término medio está la virtud. Es cierto que la panificadora no es imprescindible para hacer pan, ni siquiera una amasadora lo es; solo necesitamos nuestras manos.

Pero no es menos cierto que si tenemos poco tiempo la panificadora es una gran ayuda. Metes los ingredientes dentro, programas y en un tiempo máximo de 3 horas y media tienes tu propio pan recién hecho. Además, otro punto a favor de este electrodoméstico es que no necesitas aprender nada acerca del proceso de panificación porque cuando se hace a mano casi hay que preparar una tesis.

Y así estoy: deliberando sobre si debo buscarle un hueco en el armario o sigo comprando el pan. ¿Hacia qué lado se inclinará la balanza? De momento, aquí estoy leyendo la guía de compra de panificadoras de querobot.com donde hacen un análisis exhaustivo de las panificadores existentes en el mercado, como esta tan mona.

Veremos si tomo alguna decisión pronto :)



lunes, 13 de marzo de 2017

Loca por las compras

Si hay algo que me gusta tanto como cocinar, es comprar menaje de cocina : platos,  vasos,  pequeños electrodomésticos,  grandes electrodomésticos,  gadgets varios... Puedo pasarme las horas muertas descubriendo cosas y soñando con artilugios que jamás compraré.

Como ya he contado alguna vez, soy la reina de la organización y de las tablas Excel  (esto último es la primera vez que lo confieso,  jajaja ). Cuando quiero comprar algo creo unos archivos que serían la envidia de muchas empresas  (¡aún me pregunto porqué estoy en el paro! ): marca, modelo, precio,  web que lo  vende, fotos, características técnicas varias,  gastos de envío, etc. Y después creo mi propio sistema de puntuación  (ríete tu de los estudios de la OCU).

Hace unos días,  buscando una cortadora de fiambre descubrí Servibar, una web orientada a hostelería pero con maquinaria que podemos utilizar en casa : bolsas de envasado al vacío, balanzas y termómetros, hornos y cámaras para fermentar el pan  (¡mi gran sueño! ), máquinas corta-fiambre, etc.

Al estar orientado a la hostelería,  son productos de mucha calidad,  mucho más duraderos,  por lo que el precio es más elevado de lo que estamos acostumbrados a pagar. En mi caso,  aunque esto me echa para atrás en un principio,  confieso que prefiero adquirir menos productos de más calidad pero que duren más que comprar cosas que casi parecen de usar y tirar.  La cantidad de residuos que generamos es un tema que me preocupa mucho. 

No es para darse un capricho,  pero sí para hacer una buena inversión.  Este es el corta-fiambre que me gusta,  ahora "solo " tengo que ahorrar : 


P.D.: si algún día queréis comprar algo,  yo estaré encantada de ayudaros y hacer uno de mis estudios de compra. 


viernes, 9 de septiembre de 2016

Adquisiciones: tablas para cortar.


Una buena tabla junto con unos buenos cuchillos son parte fundamental del menaje para cocinar. Tradicionalmente, las tablas de madera han formado parte de nuestras cocinas pero a nivel higiénico-sanitario son un nido de bacterias. La madera es porosa y es imposible limpiarlas y desinfectarlas bien.

A mi me gustan mucho por el tacto que tienen, así que me resistía a cambiarlas (¡y sigo viva!) pero el hecho de que mi marido trabaje en seguridad alimentaria y controles de calidad tiene alguna pega que otra... Ya os he comentado alguna vez que la casquería y los productos adobados están prohibidos en esta casa....

En "Directo al Paladar" tienen un artículo estupendo sobre los motivos para elegir tablas de madera o de otro material. 

En nuestro caso, nos hemos decantado por unas láminas de plástico flexible de "Tescoma".



Yo era reticente a comprarlas, la verdad; no creía que fuese a ser cómo algo tan fino. Como el precio es bajo (unos 10€ por tres tablas) pensé que si no me gustaba la pérdida no iba a ser importante.

Después de utilizarlas durante un mes puedo hacer una valoración positiva. Estas tablas tienen dos caras diferentes: por un lado son lisas y por el otro, rugosas. El lado rugoso se pone en contacto con la encimera e impide que la tabla se mueva.



Son flexibles, por lo que podemos doblarlas para echar en la sartén lo que hayamos picado de manera que no se caiga nada.

Se pueden lavar en el lavavajillas, lo que nos facilita el trabajo.

Y, por último, ocupan muy poco sitio.


De momento, solo encuentro ventajas.

¿Qué tipo de tabla utilizas tu?

sábado, 12 de marzo de 2016

Adquisiones: croquetero



En mi casa las croquetas vuelan. Nos gustan mucho a todos, así que cuando las preparo las hago por docenas.

Y, para que negarlo, hacer croquetas es un trabajo "pesado".

Hace años que conocí este aparato que os enseño hoy. Y siempre me tentaba comprarlo pero los 35€ que cuesta me echaba para atrás. Es poco dinero si funciona bien pero, ¿y si no funciona?. Así que siempre lo iba dejando...

Hace unas semanas estaba de oferta en "Tupperware" así que me lancé a por él. No sin antes ver vídeos y leer experiencias para asegurarme de que era un trasto útil. Y a pesar de que todo lo que leía y veía era positivo seguía sin estar convencida. Pero había que probarlo, ¿no?.

El croquetero es un aparato muy simple, sin trampa ni cartón. Tiene un recipiente donde echas la bechamel, un émbolo para empujarla y diferentes boquillas según lo que queramos preparar. La masa va saliendo hacia una lámina con marcas para poder cortarlas después de la misma medida. Las diferentes boquillas no las he probado, porque a mi solo me interesa la de hacer croquetas.

Para que las croquetas salgan bien es necesario que la bechamel esté fría. Si está templada se desparramarán una vez que han salido por la boquilla (lo he comprobado personalmente). Pero, si está demasiado fría (si la metemos en la nevera) hay que hacer mucha fuerza para que salgan. Así que mi consejo es dejarla un rato a temperatura ambiente, si la metemos en la nevera, antes de utilizar.

Y ahora las fotos, que hablan por sí solas:







En resumen: si os gustan las croquetas y os da pereza poneros manos a la obra, os lo recomiendo totalmente.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Adquisiones: Crock-Pot de 1,5 litros



Pues sí, somos uno más en la familia. ¡Por fin está entre mis manos esta joya! Conseguir comprarla es casi un milagro debido a su éxito. En cuanto se ponen a la venta en la tienda "MGI" vuelan debido a su económico precio (10€).

A pesar de su reducido tamaño me parece indispensable. Tanto es así que hace días que no utilizo la de 3,5 litros.

Con ella podremos preparar muchos guisos para 4 personas, aunque al primer vistazo parece que no va a entrar ni un muslo de pollo.

Estas son las recetas que he preparado en estos días con ella:












Y alguna más que aún no he publicado.

El funcionamiento de esta pequeña es idéntico al de otras ollas. Tiene 3 funciones:

- Auto: 1 hora en cocción alta y el resto en baja.
- Low: cocción en temperatura baja.
- High: cocción en tempèratura alta.

Sin duda, una compra de las que no te arrepientes y totalmente recomendable para iniciarse en la cocción lenta sin miedo. De esta manera, si no nos convence este tipo de cocina la pérdida económica no será muy grande.

Además de MGI, Amazon también vende ollas de este tamaño:








domingo, 14 de febrero de 2016

Adquisiciones: sartén de hierro


Hace mucho que oí hablar de estas sartenes pero siempre me echaba para atrás el proceso de curación antes del primer uso y que no se pueden meter en el lavavajillas. Y yo meto al lavavajillas de todo.

Pero estoy cansada de comprar sartenes, buenas, malas o regulares, que con el uso se van pegando. Y no hablo de años de uso, si no que es cuestión de meses.

Las últimas que se me estropearon fueron unas de cerámica en las que no podía cocinar nada porque todo se pegaba.

Así que decidí probar con una sartén de hierro y busqué una barata (25€), para que si no me gustaba la pérdida no fuese tan grande.

Elegí una de 16 centímetros de base, ya que es la que utilizo con más frecuencia.

Mi sartén es de la marca "De Buyer", aunque existen otras marcas en el mercado. Está hecha de hierro y lleva un recubrimiento de cera de abeja, como podemos comprobar con el dibujo de una abeja en el mango de la sartén. Es apta para la cocina de inducción. Es muy pesada (1,4 kg), así que darle la vuelta a la tortilla en ella requiere mucha fuerza.

Como no tiene ningún recubrimiento anti-adherente, el mango quema cuando la estamos utilizando. Pero ese es un problema menor porque a parte se venden unas fundas de neopreno para aislar el mango del calor y poder agarrarlas sin quemarnos.

La sartén viene acompañada de instrucciones de uso (con una traducción al español bastante mejorable, la verdad) y en su web www.debuyer.com hay vídeos explicativos para su utilización.

Cuando vayamos a estrenarla tendremos que seguir unos sencillos pasos:

1) Lavamos la sartén con agua muy caliente. Frotamos el exterior con un estropajo para eliminar los restos de cera de abeja.

2) Secamos exhaustivamente con papel absorbente.

3) Echamos 1 milímetro de aceite en la sartén y lo cocemos. Es suficiente con ponerlo a fuego y medio y dejarlo unos minutos.

4) Tiramos el aceite cuando se haya enfriado (nunca por el fregadero, por favor) y secamos la sartén con un papel absorbente.

Si la vamos a utilizar en ese momento, simplemente pondremos el aceite a calentar como haríamos en otra sartén.

Si la vamos a guardar, untamos un poco de aceite por el fondo y las paredes de la sartén. Esto evitará que se oxide.

Cada vez que la utilicemos el proceso de limpieza es el mismo: se retira el aceite, se pasa por el grifo de agua caliente, se seca con un papel absorbente y se unta de aceite. No es necesario utilizar jabón. El agua elimina perfectamente los sabores y olores (el mismo día preparé salmón para comer y una tortilla para cenar y os aseguro que la tortilla solo sabía a ella misma).

La peculiaridad de este tipo de sartenes es que van ganando en anti-adherencia con el tiempo y los usos, por lo que es posible que las primeras veces que la utilicemos la comida se pegue un poco. Si ocurre esto retiraremos los restos de comida pegados frotando con un estropajo.

A medida que la utilicemos podremos comprobar como el fondo se va ennegreciendo, esa es la señal de que la sartén va ganando en anti-adherencia. Tendremos unas sartenes muy feas pero muy efectivas.



Es importante que calentemos la sartén poco a poco, pues el calor excesivo e inmediato podría deformar el fondo. Ese tipo de calor tan rápido ocurre en las cocinas de inducción, así que es un detalle a tener en cuenta.

Yo llevo algo más de un mes utilizándola y estoy muy contenta con el resultado. La comida no se pega, el proceso de lavado no es tan pesado como pueda parecer y la comida está mucho más jugosa. Esto se debe a que el hierro tiene tanta capacidad de conducción del calor que la sartén sella los alimentos con facilidad, evitando que las comidas queden "recocidas".

Después de la experiencia tan positiva creo que no tardaré en renovar el resto de las sartenes.

Si os animáis a comprar una, fijaos bien en las medidas. La mayoría de las webs destacan la medida de la parte alta de la sartén, que es bastante más ancha que la base.


viernes, 18 de diciembre de 2015

Adquisiciones: rallador vertical


Hasta hace poco tenía un rallador con mango. Cuando no lo utilizas mucho es suficiente pero cuando necesitas trabajar más tiempo con él, es incómodo.

Así que cuando hace unos días vi este en "Aldi" lo compré sin dudarlo.

Tiene 4 caras con diferentes usos.



1. Para rallar verduras.
2. Sirve como una mandolina, nos ayuda a cortar lonchas.
3. Para rallar queso, chocolate, etc.
4. Para rallar cítricos..

En la base del rallador va colocado un recipiente de plástico extraíble que recogerá lo que vamos rallando.

A mi me parece un elemento muy útil en la cocina y es muy barato. Es totalmente recomendable.


viernes, 23 de octubre de 2015

Adquisiciones: Crock-Pot de 8 litros


Dice el refrán que "comer y rascar, todo es empezar". Pues yo diría así: "Comer, rascar y comprar Crock-Pot, todo es empezar". Porque esto de las ollas lentas es un vicio; ¡menos mal que es un mundo finito!

Hasta hace un mes tenía una Crock-Pot de 3,5 litros. Suficiente para las tres personas que somos en casa. En ella cabe un pollo entero y a la hora de hacer un guiso salen 4-5 raciones de sobra.

Pero en esta familia estamos abonados a la sopa de octubre a abril y sabía que en la Crock-Pot la sopa tenía que salir exquisita. ¿Cuál era el problema? Que en la de 3,5 litros no entra todo lo que le pongo, así que necesitaba una más grande. Y puestos a elegir, me quedé con la más grande que hay: la de 8 litros. No sabría decir con exactitud cuantas raciones salen porque fue directa al congelador, pero calculo que unas 20.

En Amazon Francia se puede encontrar mucho más barata que en cualquier tienda española. Tarda más días en llegar pero la diferencia de precio hace que merezca la pena la espera.

Es muy grande y es poco manejable pero sólo por los caldos que prepara merece la pena esos inconvenientes.

lunes, 19 de octubre de 2015

Adquisiciones: termómetro sonda


Que un plato nos salga mejor o peor depende de una gran número de variables. Una de ellas es la temperatura de cocción. La mayoría cocinamos "a ojo" (¡y nos sale bien!) pero ayudándonos de un aparato como el que os traigo hoy podemos afinar la cocción y conseguir mejores resultados.

Hay muchos modelos pero este (de Ikea) tiene una relación calidad-precio fantástica. Por 9,99€ tendremos un ayudante en la cocina que se convertirá en un imprescindible con total seguridad.

En el frontal aparece una pantalla que variará dependiendo de la función que vayamos utilizar. En la parte trasera tenemos una pestaña con tres posiciones: "off", "cook" y "timer".



Cuando seleccionamos "cook", a la izquierda de la pantalla aparece la temperatura (en grados centígrados o en fahrenheit) que detecta la sonda. En la imagen aparece 24ºC que era la temperatura ambiente en el momento de la fotografía.

A la derecha aparece la temperatura que queremos alcanzar. Con los botones segundo y tercero podemos variar esta temperatura. Por ejemplo, si queremos asar un cordero y necesitamos que el centro de la pieza alcance 100ºC marcamos esa temperatura, introducimos la sonda en la pieza y cuando llegue a la temperatura el termómetro pitará.

La posición "timer" convierte la sonda en un cronómetro y nos ayuda a controlar el tiempo de cocción. Con los botones segundo y tercero establecemos el tiempo y al finalizar el mismo pitará para avisarnos.


Este termómetro sonda cuenta con un imán en su parte trasera para poder colocarlo en cualquier parte metálica mientras lo utilizamos. Si no, podemos desplegar una pata que tiene, también en la parte trasera, y colocarlo sobre cualquier superficie.

Yo sólo os digo que desde que lo compré lo he utilizado a diario, así que no puedo hacer otra cosa que recomendarlo.

martes, 4 de agosto de 2015

Adquisiciones: dispensador de masa


Como toda aficionada a la cocina no tengo medida en comprar todo tipo de artilugios relacionados con este tema. ¡Y lo peor es que están en todas partes!. ¡Y lo segundo peor es que el espacio en mi casa no es infinito!

Y como necesito todo lo que está en mis cajones, armarios, estanterías, cualquier hueco que se pueda rellenar, etc., he decidido que es menester que comparta con vosotros cada nueva compra.

El post de hoy se lo dedico a un cachivache que acabo de estrenar y me ha encantado: el dispensador de masa.



(Gracias a Casa por facilitarme la foto)

No tiene ningún misterio pero para las que tenemos las manos largas y poco pulso es de gran ayuda a la hora de rellenar moldes pequeños. El mecanismo es muy sencillo: una jarra rellenable con un agujero dispensador en la base que se abre con una palanca situada en el asa.

Echamos la masa dentro, apretamos la palanca y rellenamos la cápsula. Limpio y rápido.

Creo que va a pasar a ocupar un lugar privilegiado entre mis cacharros de cocina :)

P.D.: no recuerdo el precio, pero no llega a 10€ (cuando encuentre el tícket lo pondré).

P.D. 2: a los dos meses de utilizarlo se rompió el asa y por la forma que tiene no fui capaz de pegarla, así que fue a la basura.