miércoles, 25 de enero de 2017

Día de bloggers en Peñíscola - Segunda parte



La semana pasada os contaba lo mucho que disfruté conociendo Peñíscola. La mañana fue muy intensa y después de la caminata nos ganamos la guinda del pastel: la comida.

Peñíscola disfruta de una huerta y unos productos de la mar excelentes. Todo el municipio está rodeado de huertas de mandarinas y alcachofas (y seguro que algún cultivo más que no reconozco, jejeje) y tiene un buen puerto pesquero.

En la Wikipedia ya nos cuentan que "en la cocina peñiscolana destacan los all i pebre de rape o pulpitos (polpet), el suquet de pescado o remescló, la paelleta, así como los mariscos, dátiles de mar, caracoles (caragol punxent), mejillones, cigalas, etc. Los diferentes arroces en sus variedades marineras, el arrosejat o arroz a banda, la paella y la fideuá, también son parte fundamental de la dieta de estas tierras. Como plato típico de cocido local cuenta con la olleta".

En la web del Ayuntamiento también hablan de otras joyas gastronómicas como los espárragos trigueros, las cebollas, las berenjenas y las habas.

Sus “pastissets de carabassa” y sus “flaons de Peñíscola” son un bocado dulce que no dejarán indiferente.

Y no nos podemos olvidar de la tisana del Papa Luna, que seguramente contribuyó a la buena salud y avanzada edad de Benedicto XIII.

Yo tengo que reconocer que soy una crítica feroz con la restauración. Por una parte, el haber trabajado como camarera me hace ser muy comprensiva con el servicio de los y las camareras. Pero, al cocinar tanto, me cuesta mucho encontrar restaurantes donde salga plenamente satisfecha. A la mayoría de los sitios les encuentro una (¡ o varias!) pega.

Así que debo decir que la propuesta de "Mandarina Club" para nuestra comida me sorprendió gratamente. Por una parte, "Mandarina" parte con una gran ventaja y es que está frente a la playa y con las vistas que tiene una ya va predispuesta a comer bien.



Por otro lado, el servicio me pareció muy bueno. Los camareros son amables sin resultar empalagosos ni invasivos. Se muestran solícitos durante el servicio y están ahí aunque no te des cuenta.

Nuestra comida empezó con un vermut y unas tapas. A mi no me gusta el vermut pero me consta que estaba muy rico. Eso si, disfrute muchísimo con las tapas:

Salmonete en escabeche de cítricos y crujiente de arroz

Caramelizado de foie y anguila con manzana ácida

Meloso de galera sobre su jugo a la marinera

Ortiga de mar en tempura, alcachofa salteada y emulsión de "colatura di Alici"

Caballa semi-marinada con algas y su aderezo

Y tan agusto estábamos charlando, riéndonos y compartiendo confidencias que casi nos saltamos la comida. ¡Menudo error!

Pulpo roquero gratinado en all i oli suave con parmentier de wasabi

Rape con pan de romescu, ajo negro y corazón de calçot

Tataki de magret de pato con sopa de castaña

Bombón de calabaza con helado artesano de leche merengada y "crunch" de chocolate

(Antes del bombón tomamos un sorbete de mojito riquísimo).

Si tengo que elegir, me quedaría con el pulpo; el parmentier de wasabi me pareció espectacular.

Después de todo lo que os he contado, solo puedo concluir que me habría quedado a vivir allí. Si la visita a Peñíscola es totalmente recomendable, acercarse a "Mandarina Club" no se queda atrás. Podréis disfrutar de una comida muy original preparada con ingredientes locales. Su carta incluye ensaladas, hamburguesas, comida japonesa y unos platos muy interesantes de cocina mediterránea fusión japonesa.




2 comentarios:

  1. Alicia yo con esos plato aún me quedo con hambre, pero porque están tan ricos que me da pena que se acabe jaja. Ya veo que el restaurante no es cualquier restaurante. Qué maravilla!! Me alegra que disfrutaras tanto :)

    Besos

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    1. Gracias :) la verdad es que es muy divertido conocer sitios nuevos. Y si te tratan como a una reina...canela en rama!

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