miércoles, 28 de junio de 2017

Patatas guisadas con bacalao (tradicional o Crock-Pot)



Este plato se parece muchísimo guisao de patatas con bacalao que preparé hace tiempo. La diferencia fundamental es que en el plato que traigo hoy no se utiliza alcohol para cocinarlo.


INGREDIENTES (para 4 personas):

Patatas: 800 gramos.
Bacalao desmigado: 250 gramos.
Pimiento rojo: uno.
Cebolla: una.
Pimiento verde: 3.
Aceite de oliva virgen extra.
Laurel: una hoja.
Perejil: una cucharada.
Ajo: 3 dientes.
Pimentón dulce: una cucharadita.

Valores nutricionales (por ración):
Calorías: 264.
Hidratos de carbono: 46 gramos.
Grasas: 3 gramos.
Proteínas: 17 gramos.

Precio (por ración): 1,97€.


ELABORACIÓN (tradicional):

Desalamos las migas de bacalao. Pelamos las patatas, las lavamos, las secamos y las cortamos en trozos chascándolas. Lavamos los pimientos, los secamos, retiramos las semillas y los cortamos en tiras. Pelamos la cebolla y la picamos. Pelamos los dientes de ajo y los picamos. Picamos el perejil.

En una cacerola calentamos un poco de aceite de oliva y rehogamos la cebolla, los pimientos y el ajo hasta que la cebolla esté transparente.

Añadimos las patatas y el pimentón, los rehogamos brevemente y cubrimos las patatas con agua. Dejamos que se cocinen a fuego lento durante media hora, aproximadamente.

Mientras las patatas se guisan, preparamos el bacalao. Lo escurrimos y lo secamos con papel de cocina. En una sartén calentamos un poco de aceite de oliva y lo rehogamos durante 2 minutos.

Cuando las patatas ya estén tiernas, añadimos el bacalao y mantenemos la cazuela al fuego 5 minutos más. Servimos las patatas con el perejil picado.


ELABORACIÓN (Crock-Pot):

Desalamos las migas de bacalao. Pelamos las patatas, las lavamos, las secamos y las cortamos en trozos chascándolas. Lavamos los pimientos, los secamos, retiramos las semillas y los cortamos en tiras. Pelamos la cebolla y la picamos. Pelamos los dientes de ajo y los picamos. Picamos el perejil.

En una cacerola calentamos un poco de aceite de oliva y rehogamos la cebolla, los pimientos y el ajo hasta que la cebolla esté transparente.

Añadimos las patatas y el pimentón, los rehogamos brevemente y pasamos todo a la Crock-Pot. Cubrimos las patatas con agua y cocinamos durante 4 horas en temperatura alta.

Mientras las patatas se guisan, preparamos el bacalao. Lo escurrimos y lo secamos con papel de cocina. En una sartén calentamos un poco de aceite de oliva y lo rehogamos durante 2 minutos.

Cuando falte media hora para terminar la cocción de las patatas, añadimos el bacalao. Servimos las patatas con el perejil picado.







martes, 27 de junio de 2017

Huevos cuajados a la mostaza



La receta original podéis verla aquí.


INGREDIENTES (para 4 personas):

Huevos: 8.
Mantequilla: dos cucharadas.
Mostaza: dos cucharadas.
Nata 18% M.G.: 100 mililitros.
Estragón.
Sal.
Pimienta negra molida.
Vino blanco: un chorrito.

Valores nutricionales (por ración):
Calorías: 269.
Hidratos de carbono: 3 gramos.
Grasas: 22 gramos.
Proteínas: 16 gramos.

Precio (por ración): 0,52€.


ELABORACIÓN:

Encendemos el horno a 160ºC.

Estos huevos se hacen al baño María así que preparamos una fuente con agua y la metemos en el horno.

Engrasamos con la mantequilla 8 flaneras. Cascamos un huevo en cada una. Los sazonamos con sal y pimienta y los cocemos al baño María en el horno (durante 8 minutos aproximadamente, hasta que la clara esté cuajada).

Mientras los huevos se cuecen, mezclamos en un cazo la nata, la mostaza, el vino blanco y la mantequilla que nos ha sobrado. Dejamos que de un hervor y mantenemos al fuego mínimo.

Cuando los huevos estén hechos, los desmoldamos y los servimos acompañados por la salsa y con estragón espolvoreado.



lunes, 26 de junio de 2017

Ñoquis a los 3 quesos


No se si os he contado alguna vez que la última semana del mes la dedico a aprovechar todo lo que tengo por la nevera/congelador/despensa. A lo largo de esa semana procuro no comprar nada y así le voy dando salida a comidas que tengo colgadas. Eso hace que algún día los menús sean de lo más variopintos y quizá poco equilibrados, pero en esa semana la prioridad es que la comida no se eche a perder.

Por eso preparé esta receta de ñoquis. Tenía unos cuantos congelados de cuando los preparé con sobrasada y en esta ocasión decidí hacer una salsa con queso.


INGREDIENTES (para 4 personas):

Queso de untar: 200 gramos.
Nata 18% M.G.: 60 gramos.
Queso Cabrales: 40 gramos.
Queso Parmesano: 50 gramos.
Agua.

Valores nutricionales (por ración):
Calorías: 458.
Hidratos de carbono: 41 gramos.
Grasas: 25 gramos.
Proteínas: 17 gramos.

Precio (por ración): 0,81€.


ELABORACIÓN:

Preparamos los ñoquis o los compramos ya hechos.

En una olla grande, calentamos agua hasta que hierva. Añadimos los ñoquis, inclinando la olla a un lado y a otro para evitar que se peguen entre sí. Cocemos a fuego lento 2 minutos hasta que empiecen a flotar. Escurrimos y dejar reposar dos minutos hasta que el agua se evapore.

Mientras reposan, preparamos la salsa: en un cazo calentamos la nata junto con el queso de untar. Cuando rompa a hervir añadimos el Cabrales. Removemos con unas barillas hasta que se funda totalmente.

Encendemos el horno con la función grill y ponemos los ñoquis en una fuente apta para el horno. Los cubrimos con la salsa y echamos encima el Parmesano rallado. Horneamos hasta que se dore.



viernes, 23 de junio de 2017

Berenjenas gratinadas con gambas



El otro día compré berenjenas con intención de preparar una receta pero me faltaba un par de ingredientes imprescindibles, así que a última hora me puse a buscar una receta para poder prepararlas.

Al final, me decanté por esta de Un Torpe en Casa aunque hice algún cambio.


INGREDIENTES (para 4 personas):

Berenjena: 750 gramos.
Gambas: 250 gramos.
Jamón serrano: 50 gramos.
Leche: 400 mililitros.
Harina de trigo: 50 gramos.
Mantequilla: 30 gramos.
Queso rallado: al gusto.
Sal.
Pimienta blanca molida.
Nuez moscada.

Valores nutricionales (por ración):
Calorías: 352.
Hidratos de carbono: 26 gramos.
Grasas: 16 gramos.
Proteínas: 29 gramos.

Precio (por ración): 2,14€.


ELABORACIÓN (tradicional):

Si utilizamos gambas congeladas, las sacamos del congelador y dejamos que se descongelen sobre un colador para que se escurran. Si utilizamos gambas frescas, las pelamos y las reservamos en la nevera.

Troceamos el jamón.

Encendemos el horno a 180ºC. Lavamos la berenjena, la secamos y la cortamos en rodajas de 1/2 centímetro, aproximadamente. Cubrimos la bandeja del horno con papel de horno y ponemos las rodajas de berenjena sobre ella. Echamos un chorrito de aceite de oliva y las horneamos durante 20 minutos, aproximadamente.

Mientras la berenjena se asa, preparamos la bechamel. En un cazo calentamos la leche y la mantenemos al fuego hasta el momento de utilizarla. En una cacerola, derretimos la mantequilla. Cuando esté líquida añadimos la harina poco a poco, removiendo con unas varillas para que se integre bien en la mantequilla. Cuando esté toda la mantequilla en la cacerola dejamos que se tueste un poco. Empezamos a añadir la leche también poco a poco. Cada porción de leche que echemos la mezclaremos bien con la harina con la ayuda de las varillas. Una vez que hayamos terminado con la leche añadimos la sal, la pimienta y la nuez moscada. Dejamos que la bechamel se cueza, removiendo con las varillas, hasta que se despegue de las paredes de la cacerola.

Cubrimos el fondo de una bandeja apta para el horno con las rodajas de berenjena asada. Encima colocamos una parte de las gambas y del jamón. Según el tamaño de la bandeja que utilicemos haremos más o menos capas (yo utilicé una muy grande, así que solo hice una capa de berenjenas).

Cubrimos con la bechamel y echamos el queso recién rallado. Gratinamos en el horno hasta que el queso esté dorado.


ELABORACIÓN (Thermomix):

Si utilizamos gambas congeladas, las sacamos del congelador y dejamos que se descongelen sobre un colador para que se escurran. Si utilizamos gambas frescas, las pelamos y las reservamos en la nevera.

Troceamos el jamón. Rallamos el queso poniendo en el vaso el queso troceado y dando golpes de turbo hasta que quede a nuestro gusto.

Encendemos el horno a 180ºC. Lavamos la berenjena, la secamos y la cortamos en rodajas de 1/2 centímetro, aproximadamente. Cubrimos la bandeja del horno con papel de horno y ponemos las rodajas de berenjena sobre ella. Echamos un chorrito de aceite de oliva y las horneamos durante 20 minutos, aproximadamente.

Mientras la berenjena se asa, preparamos la bechamel. Ponemos en el vaso la mantequilla y programamos 2 minutos, temperatura Varoma, velocidad 1. Añadimos la harina y rehogamos 2 minutos, temperatura 100º, velocidad 1 y 1/2. Por último, añadimos la leche, la sal, la pimienta y la nuez moscada y programamos 9 minutos, temperatura 100ºC y velocidad 4.

Cubrimos el fondo de una bandeja apta para el horno con las rodajas de berenjena asada. Encima colocamos una parte de las gambas y del jamón. Según el tamaño de la bandeja que utilicemos haremos más o menos capas (yo utilicé una muy grande, así que solo hice una capa de berenjenas).

Cubrimos con la bechamel y echamos el queso recién rallado. Gratinamos en el horno hasta que el queso esté dorado.








jueves, 22 de junio de 2017

Menú semanal 21



¡Buenos días!

Ahora sí que estamos en verano y el calor estar siendo el tema recurrente por excelencia de las conversaciones de ascensor, ¿verdad?, jajajaja.

También se ha acabado el curso escolar, así que ahora nuestros días no tienen rutina alguna. ¡Que gustazo!. Casi, casi, siento que he viajado en el tiempo a aquellos largos veranos cuando iba al colegio.

En mi caso, los pasaba en el pueblo con mis abuelos, que a mi me parece la mejor manera de disfrutar del verano. ¡Qué largos eran los días!. Ya entonces era muy madrugadora, así que tenía tiempo para todo.


Lo que más me gustaba era salir a jugar después de cenar; el olor de las noches de verano no tiene comparación. Y otra cosa que me gustaba muchísimo era merendar un bocadillo de chocolate en la playa. Con el calor, el chocolate se fundía y aquello era un manjar. O quizá es que con el hambre que da el agua, cualquier cosa me habría sabido buenísima. Ahora me "conformo" con merendar fruta...jijijiji.


MENÚ 21

LUNES MARTES MIÉRCOLES JUEVES VIERNES SÁBADO DOMINGO
COMIDA Ensalada de patata y calabacín Espirales alla maremanna Guisantes de Llanos de Somerón Patatas en ajopollo Espárragos trigueros con foie Arroz a banda de Oropesa Fredura de Torás
Cerdo agridulce chino Pollo con tomate Tortilla de salchicha italiana Gyro griego
CENA Bonito a la vinagreta con patatas asadas con tomillo Carne guisada al estilo chigre con patatas fritas Ensalada mixta Salmón sobre arroz con cilantro y limón Fondue de queso Ensalada mixta Saladillas
Tortilla de merluza Tortilla rellena

miércoles, 21 de junio de 2017

Pizza de mozzarella y romero


Desde hace muchos años, la noche de los viernes es la noche de la pizza. Cuando no se de qué prepararla, recurro al queso y a las anchoas que es mi pizza favorita por encima de todas. Pero, en esta ocasión he preparado una receta de Gordon Ramsay, incluida en su libro "Cocina conmigo".


INGREDIENTES (para 4 personas):

Tomate concentrado: 8 cucharadas.
Mozzarella: dos bolas (250 gramos).
Pimienta negra recién molida.
Romero: dos ramitas.
Aceite de oliva virgen extra.

Valores nutricionales (por ración):
Calorías: 638.
Hidratos de carbono: 87 gramos.
Grasas: 21 gramos.
Proteínas: 26 gramos.

Precio (por ración): 1,56€.


ELABORACIÓN:

Preparamos la masa de la pizza. Una vez que esté lista, encendemos el horno a 250 ºC y vamos preparando la pizza (yo prefiero hacer dos pizzas para que resulte más manejable).

Untamos las bases con el concentrado de tomate. Partimos en dos las bolas de mozzarella y cada mitad en dos más, y repartimos. Añadimos pimienta negra recién molida al gusto y esparcimos por encima las hojas de romero.

Rociamos las pizzas con un poco de aceite y horneamos. Yo las cocino directamente sobre el suelo del horno, así que en 6 minutos están hechas.

Al sacarla del horno ponemos un poco más de aceite y más romero.



martes, 20 de junio de 2017

Flor de masa filo


Últimamente estoy cocinando mucho con la masa filo , casi me gusta tanto como el hojaldre del que soy una fiel admiradora.

Esta receta surgió como una manera de aprovechar parte de la masa que me sobró después de preparar los crujientes templados de chocolate. En un primer momento pensé en utilizarla para hacer algo dulce pero después cambié completamente de idea e hice este plato salado.

Se puede preparar con antelación porque lo ideal es comerlo frío para que se asienten bien los sabores.


INGREDIENTES (para 4 personas):

Masa filo: 280 gramos.
Queso de untar: 350 gramos.
Tomates secos en aceite: 50 gramos.
Aceitunas negras: 250 gramos.
Mantequilla: 50 gramos.

Valores nutricionales (por ración):
Calorías: 540.
Hidratos de carbono: 4 gramos.
Grasas: 33 gramos.
Proteínas: 13 gramos.

Precio (por ración): 1,84€.


ELABORACIÓN:

Escurrimos los tomates sobre papel de cocina y los troceamos. Troceamos las aceitunas negras. Con unas varillas batimos el queso de untar para que quede una textura más fácil de untar. En un bol mezclamos las aceitunas con el tomate.



Untamos el fondo y las paredes de un molde redondo con abundante mantequilla.



Extendemos las hojas de masa filo y cortamos rectángulos de unos 10 centímetros de ancho con el largo de la masa.



Sobre cada rectángulo de masa extendemos queso y repartimos una porción de aceitunas y tomates secos. Doblamos la masa por la mitad hasta conseguir un cordón. Entonces, enrollamos la masa sobre sí misma desde uno de los extremos. De esta manera conseguiremos un rollo de masa.

A medida que vamos haciendo los rollos los colocamos en el molde, empezando por el borde exterior, hasta rellenarlo.

Encendemos el horno a 180ºC.

Cuando tenemos toda la flor hecha, derretimos mantequilla y con ella regamos la parte superior de la flor.

Horneamos durante 30 minutos, aproximadamente, hasta que la parte superior de la flor esté dorada. Dejamos enfriar el molde sobre una rejilla.

Para comer esta flor no es necesario desmoldarla, el propio molde nos servirá de plato. Yo utilicé un molde desmontable, pero no es imprescindible.


lunes, 19 de junio de 2017

Helado de yogur


Recuerdo que la primera vez que probé este helado fue en Madrid en el año 2012, en un viaje que hice con unas amigas. Fue en esta época, si no recuerdo mal, cuando los establecimientos que vendían yogur helado con todo tipo de toppings empezaron a ser una plaga y aparecieron por todas las ciudades.

Desde la primera cucharada me gustó muchísimo, así que enseguida probé a hacerlo en casa. Y desde entonces, no puede faltar en mi congelador.

Es sencillísimo de preparar, solo necesitamos una heladera, pero también puede hacerse sin ella. No se si el resultado es el mismo con heladera que sin ella, pero aquí os cuentan cómo hacerlo si no tenemos.


INGREDIENTES:

Yogur griego: un kilo.
Azúcar invertido: 15 gramos.
Azúcar en grano: 35 gramos.

Valores nutricionales (por ración de 100 gramos):
Calorías: 145.
Hidratos de carbono: 10 gramos.
Grasas: 10 gramos.
Proteínas: 4 gramos.

Precio (por ración de 100 gramos):0,5€.


ELABORACIÓN:

En un bol, ayudándonos con unas varillas, batimos el yogur con los dos tipos de azúcar hasta que quede cremoso.

Lo metemos en la heladera y lo dejamos hasta que se convierta en helado. Una vez que esté hecho, lo metemos en un bol y lo congelamos.

Se puede poner más azúcar de la indicada, a mi me gusta que mantenga el toque ligeramente ácido del yogur.

A la hora de servirlo, lo sacamos un rato antes de comerlo del congelador para que se atempere y sea más fácil cogerlo.





viernes, 16 de junio de 2017

Baklava con pistachos



El día que preparé las samosas rellenas de bonito me sobró parte de masa filo, así que busqué una receta para aprovecharla y encontré esta de Cooqus que me gustó muchísimo.

Si esta masa está rica en preparaciones saladas, en las dulces no se queda corta.


INGREDIENTES:

Masa filo: 500 gramos.
Mantequilla: 175 gramos.
Aceite de oliva virgen extra: 100 mililitros.
Pistachos: 250 gramos.
Pipas de girasol: 100 gramos.
Pipas de calabaza: 100 gramos.
Canela en polvo: una cucharadita.

Para el almíbar:
Azúcar: 450 gramos.
Zumo de limón: 30 mililitros.
Agua de azahar: 40 mililitros.
Agua: 300 mililitros.

Para decorar:
Mezcla de frutos secos.
Canela en polvo.


ELABORACIÓN:

Pelamos los pistachos. Mezclamos los pistachos, las pipas de calabaza y las de girasol con la canela y los machacamos levemente, a mano o con un robot de cocina.

En un cazo, fundimos la mantequilla y le añadimos el aceite de oliva. Con una espátula de silicona los mezclamos.

Desenrollamos la masa y con ayuda de una brocha de silicona pintamos cada hoja de masa con la mezcla de mantequilla y aceite.

Vamos colocando las hojas pintadas una sobre otra. Cuando hayamos pintado la mitad, esparcimos sobre ellas la mezcla de frutos secos y canela. Pintamos el resto de las hojas y tapamos el relleno con ellas.

Encendemos el horno a 160ºC.

Cortamos la baklava en trozos (yo lo hice en rectángulos grandes, porque a estas alturas de la receta ya estaba hasta el moño de pintar con la mantequilla). Pintamos cada baklava con la mezcla de mantequilla y aceite que nos ha sobrado ( si no ha sobrado, prepararemos un poco para pintar siguiendo la misma proporción) y esparcimos sobre la superficie la mezcla de frutos secos que más nos guste (si nos ha sobrado algo de relleno lo aprovecharemos para decorar) y canela en polvo.

Horneamos durante 1 hora aproximadamente, o hasta que estén doradas.

Mientras se hornean, preparamos el almíbar. En un cazo mezclamos el azúcar, el agua y el zumo de limón. Lo llevamos al fuego y dejamos que de un hervor, bajamos el fuego y dejamos que hierva a fuego lento durante 10 minutos, aproximadamente, para que espese.

Retiramos el cazo del fuego, añadimos el agua de azahar y mezclamos. Dejamos que enfríe.

Cuando las baklavas estén fuera del horno las pintamos con el almíbar y las volvemos a meter en el horno durante 3 minutos. Dejamos que se enfríen completamente antes de comerlas.





jueves, 15 de junio de 2017

Menú semanal 20


¡Buenos días!

Después de una semana de piscina puedo aseguraros de que ya llevo más horas dentro del agua que Michael Phelps, jajajaja. Menos mal que el calor acompaña e invita a estar en remojo porque si no, pobre de mi. Y eso que me gusta bañarme, pero la piscina me parece aburrida; yo soy de mar, de saltar olas (y de que me derrumben algunas veces, para qué negarlo).

Lo que no me gusta nada es el río. Sí me gusta pasear a su lado o sentarme en la orilla pero bañarme en él, me pone los pelos de punta. Ríos, pozas, estancas, lagos...nada, soy incapaz. Es que según lo escribo, se me revuelve el estómago.

Hace muchos años trabajé como monitora en una ludoteca y hacíamos excursiones por los alrededores del pueblo. Una muy bonita y que le gustaba mucho a los niños era un paseo por el río. Yo iba en cabeza e intentando aparentar dignidad mientras por dentro iba como un flan. Pero es lo que tiene estar con niños cuando una es adulta: que tiene que aparentar muchas veces.

Sin ir más lejos, hace unos meses fuimos a pasar el día a un parque de la naturaleza que tiene atracciones. Una de ellas es el bobsleigh donde se sube una ladera con una vagoneta para después bajarla. Aún no se porqué me animé a subir pero tendrías que verme muerta de miedo, con los ojos cerrados y mi hijo de 4 años detrás diciéndome (él iba tranquilisimo, claro): "¿Y si nos caemos?".



Pues eso, que con el rollo de no transmitir nuestros miedos a los pequeños, nos obligamos a enfrentarnos a los nuestros. Y no siempre nos ayuda a superarlos, os lo aseguro.