martes, 24 de noviembre de 2015

Cómo pelar almendras fácilmente


En casa tengo un almendro. No se cuántas almendras da, pero son las suficientes como para no tener que comprar en todo el año. Eso sí, hay que trabajar un poco para poder llegar a las almendras peladas que podemos comprar en la tienda.

En muchos sitios las venden sin pelar, así que vamos a aprender a pelarlas para poder cocinar con ellas y no encontrarnos esas molestas pieles tan finas que, parece que no, pero ahí estás dispuestas a pegarse a nuestro paladar y nuestras encías.

La almendra tiene tres capas. La exterior es la cáscara propiamente dicha. Es una madera fina pero resistente que romperemos golpeando suavemente con un mazo. No hay que dar un golpe muy fuerte para conservar la almendra entera.

Debajo de esa capa tiene otra piel gruesa y rugosa.



Esa piel estará intacta al romper la primera cáscara, aunque si el primer golpe es muy fuerte puede que se haya roto. Es un poco dura para romperla con las manos así que habrá que dar un golpe pequeño para resquebrajarla y poder retirarla.



Debajo está la tercera capa de piel. Una piel fina pero increíblemente bien pegada al fruto de manera que es casi imposible quitarla sin perder la paciencia (y las uñas).



Para quitar esta piel de manera muy sencilla sólo necesitaremos agua hirviendo.
Ponemos una cacerola con agua y la calentamos hasta que hierva. En ese momento echamos las almendras. El tiempo de cocción dependerá de la frescura de la almendra. Una muy fresca necesitará 1 minuto en el agua. Otra menos fresca, necesitará más tiempo.

Si no sabemos cuánto tiempo tienen nuestras almendras, cuando haya pasado un minuto cogemos una con una espumadera, la enfriamos bajo el agua fría e intentamos pelarla. Si la piel se desprende fácilmente, es hora de retirarlas del fuego, enfriarlas y pelarlas. Si no, las dejaremos 30 segundos más. Y si aún no se pueden pelar, las dejaremos más tiempo.



Ahora nos toca secarlas. Podemos dejarlas extendidas en una bandeja bajo el sol o meterlas en el horno a 50ºC vigilando que no se tuesten.

Y ya tenemos nuestras almendras listas para cocinar.

Si se guardan en un bote hermético pueden durar meses, pero no me atrevo a asegurar cuántos ya que yo las voy pelando a medida que las necesito.


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