lunes, 23 de febrero de 2015

Tarta de queso



Durante muchísimos años, las únicas tartas que me gustaban eran las de chocolate. No recuerdo en qué momento decidí abrir mi paladar y probar las de queso...lo que me estaba perdiendo! Creo que aún no he encontrado una que no me guste ni tampoco que sea difícil de hacer.

Esta receta la encontré en Dulce Muffin buscando una tarta que llevase nata porque tenía un brick a punto de caducar. Si os animáis a hacerla seguro que os gusta tanto como a mi.


INGREDIENTES:

Huevos: 4.
Azúcar: 175 gramos.
Nata (35% M.G.): 200 mililitros.
Queso fresco de untar: 500 gramos.
Harina: 1 y 1/2 cucharadas.

Valores nutricionales (por porción de 50 gramos):
Kilocalorías: 133.
Hidratos de carbono: 9 gramos.
Grasas: 10 gramos.
Proteínas: 2 gramos.

Precio (por porción de 50 gramos): 0,17€.


ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 220ºC.

En un bol, batimos el azúcar con los huevos hasta que la masa esté bien integrada. Añadimos el queso de untar y batimos de nuevo hasta que la masa esté homogénea. Sin dejar de batir, añadimos la nata líquida.

Por último, añadimos la harina.

Forramos un molde con papel de horno y vertemos la masa en él. Metemos el molde en el horno y horneamos durante 45 minutos.

En la receta original, el horneado se realiza sólo con ventilador. Mi horno no tiene esta opción, así que lo puse con calor abajo y ventilador.

Hay que ir controlando la cocción: si se tuesta demasiado por arriba, cubrimos con papel de aluminio. Como no queremos que se seque demasiado, cuando pinchemos la tarta con un palillo y este salga limpio la sacamos del horno.

Durante la cocción, la tarta sube muchísimo, pero en cuanto la sacamos del horno baja; esto es normal.

Una vez cocinada, dejamos que enfríe 15 minutos en el molde (o hasta que el molde esté frío). Desmoldamos y la metemos en la nevera. Se puede comer fría o a temperatura ambiente (yo prefiero a temperatura ambiente).


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